De la Muy Antigua Hermandad de los Nazarenos Libres, vulgo 'La Cibercofradía'
Por Salvador Marín, licenciado en Filología Hispánica
No me mueve la amistad, ni el agradecimiento por este privilegio de la opinión en voz alta; lejos estoy, igualmente, de postular atisbo alguno de hagiografía (sólo Dios y su Madre son merecedores de turiferarios); se trata, sencillamente, de un hecho: quien se proponga historiar el ingreso de
A estas alturas de la película, las cantinelas diversas nos las sabemos todos. Los argumentos a favor y en contra de la vida de nuestras hermandades en Internet, de tanto repetirse, comienzan a enmohecerse. Y, sin embargo, no deja de resultar rabiosamente actual un imperativo: defender, a capa y espada, la dignidad, valía y relevancia histórica de la activa presencia de nuestra Semana Santa en la 'red de redes'.
Ni uno sólo de los vicios de los tan denostados foros les pertenecen de forma congénita: maledicencia, espíritu anti-evangélico, frivolidad, falta de compromiso, y todos los carismas negativos que reiteradamente se adjudican al 'mundillo forero', si se dan en la red, es porque antes se ha permitido que crezcan como la espuma en casas-hermandades, sacristías y despachos. Sorprende que nos rasguemos las vestiduras cuando, muy esporádicamente, la bilis empapa las pantallas de nuestros ordenadores. ¿Resulta incoherente, acaso, con el día a día de nuestras hermandades? Me temo que no.
Curioso es cuanto menos, por su parte, que uno de los caballos de batalla contra la cibercofradía' sean los perjuicios inherentes a toda democratización de la información (rápida difusión de noticias sin contrastar, hinchazón de rumores interesados, etc... ): pareciera que a ciertos elementos del mundo cofrade les resultara molesto que el elitismo, en lo que a información y opinión se refiere, haya pasado a mejor vida; pareciera, de igual modo, que nunca antes los medios de comunicación “convencionales” hubieran incurrido en usos torticeros (o, cuanto menos, claramente cuestionables) de su capacidad nazarena para informar y opinar.
Resulta una larga tradición en el seno del catolicismo español el recelo hacia la libertad, a pesar de que su teología haya luchado tanto por el principio del libre albedrío. Sin embargo, las cofradías se han mojado siempre en la “impureza” de lo libre, bebiendo (más o menos solapadamente) de los mil y un colores de la sangre de cada época. Por eso, el riesgo de Internet no puede sino ser abanderado por los cofrades, tal y como desde hace cinco años bien saben nuestros amigos de El Cabildo, y, junto a ellos, nuestros hermanos 'webmasters' y colaboradores de tantos deliciosos rincones nazarenos.
BREVISSIMUM ADENDUM: Inútil empeño cercar a una Pastora su rebaño. Al campo, bien es sabido, no se le pueden poner puertas.