Por Jesús Castellanos, vicepresidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa y profesor de la Universidad de Málaga
Cada año, llegado el 8 de Septiembre, el día de la festividad de nuestra Patrona, los cofrades malagueños sentimos llegar el día del inicio de nuestro anual curso cofrade y ciertamente parece que todo estuviese así previamente planeado. Llega la Virgen al corazón de nuestra ciudad, representado por la Catedral de la Encarnación. Presidiendo la misma se instala como queriendo, con su presencia y la de su Hijo, hacer latir nuestros corazones e impulsarnos a continuar en ese renovado esfuerzo que es la Hermandad y, tras nueve días de oración, todos unidos la acompañamos proclamando que Ella es la Victoria de nuestra fe.
No hay duda que en lo más hondo de cada cofrade malagueño está entronizada la Virgen de la Victoria como tantas veces lo está físicamente en multitud de objetos cofrades y como expresión de ello tal vez sea significativo el número de ocasiones que las Cofradías malagueñas han buscado un lugar preferente para nuestra Patrona colocándola en las capillas frontales o laterales de nuestros tronos, en pequeños detalles de coronas, insignias o estandartes.
La historia devocional a la Virgen de la Victoria está jalonada de gestos cofrades pues, no en balde, su Real Hermandad, se unió en 1921 al esfuerzo cofrade de crear la Agrupación de Cofradías de Semana Santa y ésta nunca ha dejado de estar junto a Santa María de la Victoria sea cual fuese la situación y cuando, en 1943, la Virgen de la Victoria fue coronada canónicamente, siendo la primera imagen mariana de nuestra ciudad que recibió del Cabildo de Roma tal distinción, la Agrupación trabajó codo con codo con su Real Hermandad para que todo fuese un verdadero éxito.
Cada vez que la Virgen llega hasta el centro de nuestra ciudad los cofrades de hoy, como los de ayer, tenemos que mostrar nuestra disposición para que todos sus cultos y su procesión sean verdaderos exponentes del amor aquilatado que le profesamos. Por eso, lo mismo hoy que ayer, los jóvenes malagueños no pueden olvidar su cita bajo el varal, lo mismo que hicieron hace ya más de treinta años para erradicar las ruedas que conducían su trono, ni el resto de los cofrades debemos pensar que no estamos convocados a unirnos junto a Ella camino de su Santuario. Málaga y sus cofrades no podemos ni debemos olvidar los siglos de devoción aquilatados en torno a la Virgen de la Victoria, ni los favores recibidos de quien es Madre y Abogada nuestra. Y Ella, que es Estrella de los Caminos, nos seguirá ayudando a caminar en la vida de Hermandad ahora que se inicia un nuevo curso cofrade.
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